05-06-2001. Análisis AMPLIADO EXTRAORDINARIO de la TRIPLE semana del 14 de mayo al 3 de junio de 2001 del Servicio Analítico-informativo de la RED VASCA ROJA



      5. LO QUE YO ENTIENDO QUE HA PASADO EL 13M Y POR QUÉ (II) Una mayoría absoluta de más de un millón de electores que "ha pasado" de las dos minorías sufrientes.

      Sentados esos hechos, las preguntas clave que hay que responder son éstas: ¿Cómo se ha configurado ESA MAYORÍA MÁS QUE ABSOLUTA que en la Comunidad Autónoma Vasca "ha pasado" de estas dos minorías sufrientes? ¿Quiénes la componen? ¿Cómo son? ¿Cómo se han aglutinado? ¿Por qué "pasan" de esas dos minorías sufrientes?

      Cuantificaré primero esa mayoría: HAN SIDO CERCA DE UN MILLÓN DE ELECTORES EN UN CENSO QUE NO LLEGA A LOS DOS MILLONES (1.813.358). Meto en ese "saco" los 604.222 votantes de PNV-EA, los 78.862 votantes de IU-EB, los 11.508 votos en blanco, los 7.255 votantes que han sumado el Partido Humanista, el Partido del Karma democrático, los Trabajadores por el Diálogo y el Partido Carlista. Y buena parte de los 381.380 electores que se han abstenido (digo buena parte y no todos porque siempre hay "abstención técnica": gente que estaba de viaje o enferma o muerta sin que sus familiares les dieran de baja, etc.). La suma estricta de esas partidas sube a ser algo más de un millón (1.083.227).

      Ruego que se entienda bien lo que acabo de decir. Soy muy consciente de que ese "saco" mezcla –deliberadamente- churras con merinas. Que ese millón de electores es un revoltijo en el que figuran "gentes de orden" votantes del PNV junto a abstencionistas anti-sistema, residuos de votantes comunistas junto a residuos carlistas y seguidores de sectas como el "Partido Humanista", independentistas de EA junto a españolistas "federalistas" de IU.

      ¿Tiene sentido manejar unitariamente tal mezcla heterogénea?. Lo tiene. Toda esa gente comparte dos rasgos negativos: ni ha votado EH ni ha votado a la "Unión Sagrada Española" PP-PSOE. Eso es lo que les mete en el mismo "saco". A unos de otros les separan y diferencian los motivos por los que han votado a quien han votado o por los que se han abstenido. Pero a todos ellos les une el hecho de que NO han querido votar ni a EH ni a alguno de los dos miembros de la coalición de facto PP-PSOE.

      Es decir, que NO han querido votar a ninguna de las expresiones o personificaciones políticas de las dos minorías sufrientes de las dos violencias enfrentadas y actuantes. No han querido votar EH, lo cual significa que no han querido votar a quienes afirmaban que, en Euskal Herria Sur, ESPAÑA ES "EL PROBLEMA VASCO" (y la causa de la violencia) y la independencia la solución del problema. Pero tampoco han querido votar PP o PSOE, lo cual significa que no han querido votar a quienes afirmaban que ETA ES "EL PROBLEMA VASCO" (y la causa de la violencia) y su destrucción la solución del problema.

      ¿Por qué toda esa gente ha realizado esa doble negación?

      La motivación básica para NO votar PP-PSOE ya la he contemplado aquí y en el análisis anterior sobre los resultados provisionales: El miedo a lo que un Gobierno de Mayor Oreja podía hacerle a la C.A.V. A fin de cuentas el grueso de ese millón (casi el 70%) lo componen votantes de PNVEA e IU. Votantes tradicionales de PNVEA e IU que está muy claro que son genético-estructuralmente reluctantes ante el españolismo/franquismo del PP. Y votantes ocasionales de ambas fuerzas procedentes de EH a quienes ese miedo les ha empujado a votar "útil" para conjurarlo.

      La motivación básica para no votar EH en ese grueso creo también claro que ha sido la otra cara de ese mismo miedo. La de que la opción EH, aunque fuera la que más les convenciera (como es el caso claro de los exvotantes de EH), atraería más rápidamente el fuego y la furia española sobre los vascos.

      El problema consiste en indagar cómo esas dos motivaciones han podido prevalecer. Entiendo que hay que fijarse sobre todo en cómo y quién es toda esa gente más que en cómo piensan y dicen que son. Porque "No es la conciencia del hombre la que determina su ser, sino, por el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia" (Marx dixit).

      Después de haber hecho esa entenderemos mejor de qué manera lo que y cómo son ha podido determinar lo que han pensado y sentido (y votado el 13M).

      Es obvio, repito, que son heterogéneos. Es una obviedad, por ejemplo, que el PNV es desde siempre un catch-all-party (un "partido atrapa-todo" en la clásica definición yanqui) votado tanto por el baserritarra de Munguía, el arrantzale de Bermeo, el tendero de la esquina o el barrendero o el aprendiz del taller como por el presidente de Euskaltel o las damas que se visten en la Quinta Avenida neoyorquina.

      Pero también es cierto que podemos válidamente afirmar cómo "tienen que ser" todos esos para poder ser la mayoría que son.

      Para poder componer esa mayoría se han tenido que yuxtaponer dos fracciones ("A" y "B") que podemos diferenciar analíticamente aunque muchísimas veces se encarnarán en un mismo individuo que forma parte de ambas y otras muchísimas vivirán mezcladas en el mismo hogar.

      Por un lado una "fracción A" con centenares y centenares de miles de integrantes de la mayoría del Pueblo Trabajador Vasco oprimida, explotada y dominada en la C.A.V.

      Que son además y también mayoritariamente adscritos a o simpatizantes del nacionalismo vasco. Entre los que destacarán seguro como componentes las mujeres, oprimidas y dominadas por los varones y explotadas como "amas de casa" cuyo trabajo doméstico, imprescindible para el Capital, ni se les paga ni les gratifica. O explotadas como trabajadoras que cobran salarios un 33% menores que los varones por el mismo trabajo.

      Una "fracción A" que integrarán también buena parte de los jóvenes oprimidos y explotados por la precarización, el paro y los contratos-basura temporales. Y buena parte de sus mayores igualmente explotados y oprimidos por el paro y la precarización (en el año 2000 se registraron 867.996 contratos en las oficinas del INEM de Hego Euskal Herria, de los cuales sólo el 5,11% se enmarca en la categoría de indefinido y durante ese mismo año 2000 menos de cuatro de cada diez parados -el 36.6%- recibieron alguna ayuda económica del INEM a pesar de que sólo en la CAV el INEM obtiene una recaudación con superávit por cuotas de los trabajadores de 46.550 millones de pesetas).

      Estarán también en esa "fracción A" buena parte de los oprimidos por las degradadas condiciones de vida de una megalópolis ecológicamente agredida (un millón vive en municipios contaminados acústicamente, por ejemplo). Una fracción también integrada por decenas y decenas y decenas de miles de euskaltzales oprimidos por los ataques y discriminaciones contra el euskara y centenares de miles de nacionalistas vascos oprimidos por la negación española del derecho del pueblo vasco a su autodeterminación y por la befa y la mofa españolas de los reiterados incumplimientos de esa Ley Orgánica que es el Estatuto de la C.A.V.

      Toda esta extensa "fracción A" ha simultaneado y simultanea no sólo varios de los rasgos que he ido enunciando separadamente sino también su condición de oprimida y explotada con la muy estratégica de dominada. Con la de alienada. Con la de ser sujeto y portador de una falsa conciencia necesaria para que el Capital pueda continuar explotándoles y España oprimiéndoles. Falsa conciencia necesaria en las mujeres "amas de casa" para que acepten (y "sientan") que su trabajo doméstico no es trabajo y ni puede ni debe ser remunerado. Falsa conciencia necesaria en los jóvenes para que acepten que es lógico y "natural" que las empresas tengan que hacer contratos temporales para poder funcionar. Falsa conciencia necesaria para que los parados acepten que el paro es una desgracia coyuntural como un terremoto o una inundación y no la condición necesaria para la acumulación de Capital. Falsa conciencia necesaria para que los nacionalistas vascos asuman que los tanques de Madrid son demasiado poderosos para poder pensar en sacudirse el yugo que imponen.

      Junto a esa "fracción A" esa mayoría del millón de la que estoy hablando ha estado integrada por otra yuxtapuesta "fracción B" también integrada por centenares de miles de vascos, muchos de los cuales –repito- pertenecen a la vez a ambas fracciones. Esta "fracción B" es la de los bienestantes insolidarios pancistas y egoístas (también mayoritariamente nacionalistas vascos). La de la gente que "vive bien" y tiene conciencia (falsa) de vivir bien. La que retratan los datos estadísticos que indican que la renta per cápita en paridad de compra era ya en 1998 para la C.A.V del 99% de la europea según el EUROSTAT. O que en el año 2000 el salario medio mensual en la Comunidad Autónoma Vasca (273.935 pesetas para ambos sexos y 332.440 pesetas para los varones) era el más alto de las 17 Comunidades Autónomas del Estado español. O que Bizkaia tuviera 440 coches por cada mil habitantes el año 2000. O que el 74% de la población mayor de 15 años tiene vídeo en casa y el 49% teléfono móvil. Es la gente que cuando EL PAÏS le preguntó este mes en una encuesta preelectoral cómo es la situación económica en la C.A.V. ayudó a que subieran al 74% los que dijeron que buena o muy buena. O que subieran al 58% los que le dijeron a EL CORREO en su encuesta preelectoral de finales de abril que en Euskadi se vive mejor que en el resto del Estado español (subieron al 69 y 64% los entrevistados que votaron PNV o EA en el 98).

      Esta "fracción B" es gente también alienada. Enajenada por el consumismo y por lo que sus miembros identifican como un bienestar por el que tiene memoria y conciencia de haber trabajado muy duro. Digo "por lo que sus miembros identifican como bienestar" porque la ideología del consumo que les impregna, la falsa conciencia necesaria que organiza y filtra sus percepciones y sus juicios selectivos, les muestra su posesión y uso de cachivaches (televisores, móviles, coches, vídeos, secadores de pelo, planchas de vapor, batidoras, etc., etc.), su consumo ostentoso de marcas y su consumo compulsivo de ocio masificado y masificador como pruebas para ellos evidentes de su bienestar. Ellos "están bien", "viven bien" porque consumen esas cosas y servicios, son libres porque consumen (como reza el eslogan "Coca-Cola, libertad de vivir"), son felices porque consumen y están ya alucinados con el esquema que identifica felicidad con gasto compulsivo. Y ni por casualidad se plantean la cuestión de cuál es la auténtica "calidad" de la vida que llevan.

      No tengo espacio aquí para exponer las pruebas científicamente acumuladas ya de la evidencia de la infelicidad personal y colectiva real que se disimula, maquilla y oculta en la insensata aceptación de la consigna capitalista que reza que "no hay libertad si no hay consumo". Me limito a recordar que la abrumadora mayoría de estos bienestantes consumistas vascos de los que estoy hablando padecen la apropiación del excedente que crean. Y que, por tanto, padecen la específica mutilación del sujeto que implica siempre la expropiación del excedente, de lo que sobra o resta del producto de la fuerza de trabajo tras consumir lo necesario para su recomposición. Mutilación de tiempo de vida. Robo de vida exteriorizada en el excedente. Ese es el radical empobrecimiento forzado, la merma inexorable de capacidades de desarrollo personal que padecen los asalariados en el capitalismo por mucho que se sientan artificialmente felices consumiendo cachivaches. Cada vez más deprisa para obedecer a la creciente necesidad del Capital de reducir el plazo de realización de los beneficios.

      Sí añadiré dos pinceladas más. Una para recordar que el excedente expropiado no es sólo material sino también simbólico, cultural, afectivo y sexual. La carencia de control sobre el cual incrementa la muy real miseria personal generalizada bajo el disfraz de la satisfacción por el consumo compulsivo. Incrementa la real acumulación de terrores, ansiedades, frustraciones, angustias e insatisfacciones radicales padecidas por los que presumen de "vivir bien", por los que se creen que viven bien.

      Otra pincelada para subrayar la irracionalidad, la fragilidad y la estupidez básicas y profundas que impregnan la postura vital que los vascos consumistas comparten con los cientos de millones de alucinados y alienados consumistas de los países capitalistas que pueden ejercer un consumo semejante al suyo. No me refiero a la evidencia, archidemostrada científicamente, de la bestial insolidaridad que ese consumo ostentoso y despilfarrador supone. No me refiero a esa evidencia de que sencillamente el planeta Tierra no tiene recursos suficientes para permitir que los seis mil millones de seres humanos que lo habitan consuman al mismo nivel que lo hace el privilegiado 15%, los cerca de mil millones consumistas. Y que, por tanto, el actual nivel de consumo de los consumistas privilegiados (los vascos entre ellos, por supuesto) es sólo posible gracias al bestial mantenimiento del conjunto del resto de los cinco mil millones de personas en situaciones de subconsumo, con entre dos o tres mil millones padeciendo situaciones extremas de hambre, enfermedades y miseria. Me refiero a otra evidencia también archidemostrada ya científicamente: a la de que este consumo despilfarrador e insolidario no puede durar, no va a durar. De que a este insensato modo de vida le quedan no ya cincuenta o cien, quizá ni quince años más, quizá ni diez años más. El actual desastre ecológico planetario, causado en gran medida por ese insensato consumismo, ha pasado ya del punto de no retorno en muchos y graves aspectos. Todos los insolidarios consumistas están, insensatos y desinformados, sentados sobre un barril de pólvora con la mecha no ya encendida sino casi consumida en términos históricos.

      Un detalle importante que necesito añadir es el de que en esta "fracción B" destaca como núcleo estructurante de consumistas bienestantes, que cada mañana se sonríen al espejo encantados de haberse conocido, un muy definido grupo humano. El de las decenas y decenas de miles de afiliados, familiares de afiliados, simpatizantes y "clientes" (en el sentido que en la Roma de César tenía la palabra "cliente") que en estos últimos veinte años han ido colocando en la C.A.V. el PNV y EA en la Administración, el funcionariado, las empresas públicas y las empresas privadas que sistemáticamente ganan concursos, hacen acuerdos o contratos o reciben subvenciones o premios o créditos o ayudas de los poderes públicos. Este grupo humano ha sido sin duda estratégico en la catalización de la "fracción B" difundiendo su propio miedo a que la victoria de la alianza PP-PSOE pudiera suponer la pérdida de sus prebendas y sinecuras y con ello la pérdida de su nivel de vida.

      Resumo ahora de forma descriptiva y con gruesos trazos: éstos de la "fracción B" son consumistas pancistas y egoístas insolidarios. Insolidarios frente al conjunto de los desposeídos y oprimidos (en el planeta y en la C.A.V.) aunque lo disimulen y se autoengañen dando limosnas a las ONGs. Aunque sean contradictoria pero realmente muy solidarios con sus familiares. De forma que muchos padres y madres de esta "fracción B" conviven en su casa con hijos que pertenecen a la "fracción A": jóvenes parados o precarizados para quienes sirven como "colchón" que les evita la miseria. La plataforma Elkartzen contra la exclusión en Euskal Herria asegura que existen más de 300.000 personas en Hego Euskal Herria que no han manifestado su deseo de constituir un hogar independiente pero que si lo hicieran multiplicarían por nueve el volumen de población pobre.

      Lo cual indica hasta qué punto está extendido en la formación social vasca el peculiar fenómeno de la fragilidad del "bienestar" y de la decadencia o empobrecimiento intergeneracional causado por la actual crisis económica. Fenómeno constituido por la existencia de familias "acomodadas", con ingresos hasta suficientes, pero con hijos realmente "empobrecidos" más que "pobres" que viven artificialmente con un status que son incapaces de automantener gracias a que están refugiados en el hogar paterno al precio de no independizarse, de no crear su propio hogar, de no vivir como adultos, de "comer la sopa boba" y de depender de las sisas que la ama hace de la compra para poder pagarse unos vinos el fin de semana o de pagárselos con los salarios-basura que ganan y que dan para eso, para vinos pero no para las lentejas de cada día. Mientras les duren los padres, que tienen la molesta costumbre de morirse siempre.

      Naturalmente la casi totalidad de los varones casados integrantes de la "fracción B" conviven y duermen con mujeres que son "fracción A" oprimida y explotada por ellos mismos, además de por el sistema capitalista en su globalidad. Por eso hablo de miembros de fracciones yuxtapuestas. Tanto que a veces se aman los unos sobre los otros.

      Añadí antes "alarmados" a los términos "bienestantes, insolidarios, pancistas y egoístas" usados para describir a esta "fracción B". Lo hice porque, como ya he señalado antes, creo que lo que motivó que se integraran en esa mayoría que no votó ni PP-PSOE ni EH fue la alarma experimentada por esta gente ante la posibilidad de que la victoria de PP-PSOE (o la más improbable de EH) pudiera alterar su bienestar o empeorar sus padecimientos. Esa alarma, que ya he mencionado antes referida al núcleo de la "fracción B" constituido por los "instalados" del PNVEA, fue la forma en que su ser social determinó su conciencia y su voto (o su abstención).

      Alarma o miedo repito que generado precisamente por la feroz campaña de catorce meses de duración desencadenada por PP-PSOE y por su exacerbación en las dos semanas de campaña electoral formal. Hace unos días José Luis de Villalonga ha indicado en La Vanguardia que "Cuando Javier Arenas, con su acento de señorito andaluz, trató de explicar a los vascos quiénes eran en realidad, temblaron los armazones de todos los caseríos. En cuanto a los anatemas y amenazas del presidente Aznar sonaron al oído de toda Euskal Herria como aquellos anatemas y amenazas a los que tan aficionados eran los vencedores de la Guerra Civil".

      Insisto ahora en dos hechos. El de que la "fracción B" de bienestantes esté yuxtapuesta con la "fracción A" (ya sea porque miembros de ambas convivan en el mismo hogar, ya sea porque se trate de individuos que pertenecen a la vez a ambas) y el de que los miembros de la "fracción A" también están impregnados de la ideología consumista, que comparten con la "fracción B". Ambos hechos creo que han sido vehículo para que los de la "fracción B" contagiaran de su alarma y de su miedo al cambio a buena parte de la "fracción A".

      De forma que ambas fracciones han preferido actuar (votando o absteniéndose) para conservar lo que tienen (sería más exacto decir "lo que creen que tienen") antes que arriesgarse y luchar por lo que no tienen y necesitan (la independencia si hubieran hecho caso a EH o la destrucción del nacionalismo vasco y de ETA si hubieran hecho caso a PP-PSOE).

      Básicamente así es como yo entiendo que se ha configurado esa mayoría absoluta de alrededor de un millón de electores que NO han votado ni PP-PSOE ni EH. Que "han pasado" de las dos minorías sufrientes.

      ¿Qué consecuencias puede acarrear eso que ha pasado? ¿Qué han conseguido o propiciado o favorecido con su acción/omisión ese millón de electores vascos el 13M?

      Paso a contemplarlo.


      6. LO QUE YO ENTIENDO QUE HA PASADO EL 13M Y POR QUÉ (III) El peligroso e inútil, aunque inteligible y explicable, escapismo de la mayoría absoluta de más de un millón de electores que "ha pasado" de las dos minorías sufrientes

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